Cuando una camisa mojada se seca, el agua no desaparece. Cambia de estado y se mezcla con el aire como vapor invisible.
Las moléculas de agua líquida están moviéndose continuamente. Algunas de las que llegan a la superficie tienen suficiente para escapar al aire. Ese proceso se llama .
Ejemplo: un charco puede desaparecer aunque nunca alcance 100 °C. Hervir no es necesario para evaporar; la evaporación ocurre desde la superficie a muchas .
El calor suele acelerar el secado porque aumenta el movimiento molecular y porque el aire caliente puede mantener más vapor antes de acercarse a la saturación. El viento también ayuda: reemplaza el aire húmedo que se acumula junto a la tela por aire que puede recibir más vapor.
La importa mucho. En un día muy húmedo, el aire ya contiene bastante vapor de agua y la evaporación neta puede ser más lenta. Por eso una toalla puede tardar mucho más en secarse en un baño cerrado que al aire libre con brisa.
Extender la ropa aumenta el área expuesta. Una camiseta hecha una bola retiene zonas húmedas con poco intercambio de aire y suele tardar más.
Una secadora combina calentamiento y movimiento de aire, y hace girar la ropa para exponer superficies diferentes. El vapor se expulsa o se condensa según el diseño de la máquina.
El agua evaporada puede volver después a estado líquido mediante en otro lugar; sigue participando en el ciclo del agua.
Por qué llegamos a esta respuesta: la evaporación depende del movimiento de moléculas y de las condiciones del aire. Temperatura, humedad, área y circulación explican por qué el tiempo de secado cambia tanto.