Una galaxia es muchísimo más grande que un sistema solar.

Nuestro sistema solar contiene una estrella —el Sol—, , , , y otros cuerpos. Todo ese sistema es solo una parte diminuta de la Vía Láctea.

La Vía Láctea contiene cientos de miles de millones de estrellas según las estimaciones, además de gas, polvo y una gran cantidad de materia que no vemos directamente llamada . La gravedad mantiene unido el conjunto.

Ejemplo: imagina una ciudad gigantesca. Una casa podría representar un sistema planetario y la ciudad entera una galaxia. La comparación se queda muy pequeña, pero ayuda a entender que una galaxia no es una sola estrella con planetas: contiene enormes cantidades de estrellas.

Las galaxias tienen distintas formas. Algunas son espirales con brazos, otras son elípticas y otras tienen formas irregulares. La forma puede cambiar con el tiempo, especialmente cuando galaxias interactúan o se fusionan.

En el centro de muchas galaxias grandes existe un . Eso no significa que el “sostenga” toda la galaxia como si fuera una cuerda. La de estrellas, gas, materia oscura y otros componentes está distribuida por toda la galaxia.

Las galaxias tampoco están aisladas. Se agrupan en grupos y cúmulos y forman parte de una estructura cósmica todavía mayor.

La luz de galaxias lejanas tarda millones o miles de millones de años en llegarnos, así que estudiarlas permite observar etapas anteriores de la historia del universo.

Por qué llegamos a esta respuesta: observaciones de telescopios en muchas longitudes de muestran estrellas, gas, polvo y movimientos gravitatorios que permiten medir la estructura y masa de las galaxias.